Consideraciones y opciones de políticas con relación a las actuales tarifas eléctricas (Segunda parte)

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energia_electrica_21Como se mencionó en la primera parte de este artículo, se pronostica que el precio del petróleo a lo largo del 2015 permanezca bajo, pese a que este insumo se caracteriza por su alta volatilidad.  En todo caso, la reducción de los precios del petróleo a la fecha y la posibilidad de que sigan bajos está dando espacio a la posibilidad de pagar la deuda a ALBA Caruna y reducir la tarifa promedio de energía eléctrica. Las magnitudes del pago a la deuda y la reducción de las tarifas estarán en función del tiempo que permanezcan los precios bajos.

A manera de ilustración y tomando en cuenta lo que se consume de energía en Nicaragua según datos oficiales y las tarifas actuales, una disminución pareja a todas las tarifas del 5% significaría una reducción de la factura eléctrica total que pagamos los nicaragüenses de US$30.7 millones. Si la reducción fuera de 10%, la reducción sería de US$61.4 millones, y si fuera de 25% la reducción sería de US$153.4 millones. Estos recursos se traducirían en más ingresos disponibles para los hogares y en menores costos para el comercio, la industria y el funcionamiento del sector público.

Como otra opción se podría pensar en una reducción diferenciada para cada una de las categorías de consumo. Por ejemplo, y con la intención de alinear las tarifas de Nicaragua con las de Centroamérica, se podría pensar como ilustración en el siguiente esquema: disminuir la tarifa residencial en un 25%, lo que pondría a Nicaragua en la segunda tarifa más alta en vez de la primera. Reducir la tarifa comercial en un 11% para pasar a ser la segunda tarifa en ese rubro; y finalmente reducir la industrial en un 17% y convertirse en la tercera de la región. Al bombeo e irrigación se le podrían aplicar una reducción del 11% a fin de promover el uso de riego como una medida ante el cambio climático que estamos viviendo.  Esta alineación de precios de Nicaragua con relación al resto de Centroamérica ayudaría a mejorar la percepción de la competitividad nacional. El monto total de reducción del pago de la factura eléctrica bajo el esquema mencionado sería de unos US$98.8 millones al año. Una propuesta de este tipo podría aumentar el crecimiento económico de Nicaragua entre un 0.4 y  0.5 puntos porcentuales del PIB, por los beneficios expuestos en el párrafo anterior.

Por otro lado, una reducción como la propuesta ayudaría tanto a reducir la tarifa como a destinar recursos adicionales para el pago de la deuda con ALBA Caruna. De permanecer en 2015 los precios del petróleo en un 25% por debajo de los registrados en promedio en el 2014, eliminarían la deuda en un período de 3.7 años, acelerando el pago de este préstamo con su correspondiente ahorro de intereses.

La propuesta arriba señalada implica una reducción de una sola vez y estas tarifas se podrían mantener mientras el precio internacional del barril del petróleo no exceda US$50.00 generando el desvío o ahorro mencionado anteriormente. Pueden existir variantes a la misma, como por ejemplo una aplicación gradual de la reducción de las tarifas dependiendo de los desvíos efectivamente registrados en el pasado. Al terminar enero  del 2015, por ejemplo, se calcula que por la reducción del precio del petróleo en los últimos tres meses ya ha habido un desvío acumulado en el sistema de US$24 millones. La metodología de trabajar para atrás, es decir en base a desvíos registrados, permite a las autoridades amortiguar posibles riesgos ante bruscos aumentos del precio del petróleo y a la vez acumular fondos que permitan abonos extraordinarios a la deuda.

En adición al nivel de las tarifas eléctricas, se recomienda analizar el pliego tarifario, que requiere de una reforma sustancial. Hay que destacar que el pliego tarifario de energía eléctrica en Nicaragua es muy complejo, ya que existen 92 diferentes tarifas de energía y 70 de potencia, y además existen otros cargos que también tienen diferentes categorías. Simplificar el pliego ayudaría a traer más transparencia al sistema. A continuación algunas consideraciones a tomar en cuenta en la discusión:

  1. Definir una categoría de tarifa social para aquellos que consumen 150 kWh o menos.
  2. Para el resto del sistema, definir un nuevo pliego tarifario que no esté en función del uso final de la energía. Esto evitará ficciones de clientes que se registrarán en un sector para pagar menos o de subsidios cruzados de un sector a otro.
  3. Definir el pliego tarifario en función del nivel de tensión (baja, media o alta) y si se consume en punta o fuera de punta.
  4. Establecer un mecanismo que asocie las tarifas con el precio del petróleo.

Las actuales condiciones de reducción de los precios del petróleo a nivel mundial es una oportunidad para poder revisar el nivel y estructura de los precios de la energía en Nicaragua. Las opciones descritas arriba son un esbozo inicial de elementos que deben de tenerse en cuenta a la hora de reformar el sistema de tarifas y el correspondiente pliego. Esta disminución de los precios del petróleo viene a coincidir además con una situación mucho más favorable de generación eléctrica del país, en donde se han hecho avances importantes en la generación en base a renovables y a una modernización del parque de generación en base a no renovables. Si a esto se le suma la disminución de las pérdidas, que han sido significativas y se espera continúen gracias a las inversiones en el sistema de transmisión, el país está en una mejor situación para transitar a una nueva etapa de su desarrollo energético.  La situación de escasez, crisis energética y apagones han quedado atrás y se requiere de una discusión sobre los precios acorde con esta nueva realidad. El cargo por capacidad instalada, incentivo importante para atraer inversiones energéticas, deberá dar paso a criterios de consumo y a la hora en que se consume, como ocurre en los mercados energéticos internacionales. La alta fragmentación de tipos de sectores y clientes, que en su momento se justificaba para promover el desarrollo y proteger a ciertos sectores claves, debe reformarse hacia la simplificación.

La implementación de reformas de este tipo es más fácil en una situación de reducción de precios del petróleo, en donde todos los sectores pueden salir beneficiados tanto por la reducción de las tarifas como por contar con un sistema de tarifas más eficiente y simple. Lo anterior permitiría contribuir a acelerar el crecimiento económico del país y mejorar el bienestar de sus ciudadanos.

Juan Sebastián Chamorro Director Ejecutivo de FUNIDES