Megatendencias y Latinoamérica

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mario-arana Por: Dr. Mario Arana, Economista y Director de FUNIDES A América Latina (AL) ya le ha salido caro su falta de pensamiento estratégico en el pasado. En los ochenta, no nos percatamos de la revolución de las computadoras y el internet, y muchos países no estuvieron listos para aprovechar sus ventajas. La era de la información, podría prepararnos mejor para anticipar mejor el futuro. En los próximos 20 años se producirán nuevas tecnologías disruptivas, que transformarán sustancialmente la producción, el empleo, el bienestar, la gobernabilidad y las relaciones humanas. Tendremos escasez de recursos naturales, por ejemplo, agua, alimentos, energía y minerales; transformaciones demográficas, desplazamiento del poder, nuevos mercados, clases medias en ascenso, y migraciones de las que habrá que preocuparse a tiempo. Las tendencias hacia la urbanización y expansión de las ciudades concentrará la población, y habrá demanda de infraestructura y servicios básicos, calidad de vida, y mayor competitividad para las ciudades. Adicionalmente, nos veremos afectados por el cambio climático, que tendrá efectos en la agricultura, pero con oportunidades de crecimiento verde, mayor conciencia ciudadana y cambios de comportamiento, y una gobernabilidad democrática, con ciudadanos globales interconectados, que impactarán las relaciones sociales y la autonomía del individuo antes los estados, combinado con demandas sobre la transparencia, la seguridad, el control sobre la violencia y el crimen organizado. El Diálogo Interamericano, con base en Washington, pero que es un centro de confluencia de líderes del continente latinoamericano, inició con apoyo del BID desde el 2011, una serie de discusiones sobre el tema. De acuerdo con esta iniciativa, el análisis de las megatendencias mismas y políticas de educación, son dos factores críticos a considerar para lograr una buena gobernabilidad y crecimiento económico en el futuro. El cambio climático, el envejecimiento de la población, y la revolución tecnológica desafiarán a los países, sus políticas y la capacidad de los estados. Los gobiernos tendrán que lidiar con la transición misma de los modelos de desarrollo que estas megatendencias generan, lo cual demanda capacidades para proyectar, planificar y desarrollar estrategias, y requiere de centros de pensamiento que estén en la frontera del conocimiento para anticipar cambios. Por ejemplo, las proyecciones sobre cambios tecnológicos demandan calificación del recurso humano, que tendría que adecuarse a las demandas de los mercados de trabajo. Más que nunca antes, se requerirá una estrecha colaboración entre los negocios y la educación, donde además, se requerirán programas de educación de adultos para reentrenar cuantas veces sea necesaria la fuerza laboral que las empresas estarán demandando. El desempleo de los más jóvenes en especial, requiere fomentar el emprendedurismo para superar las frustraciones, a la que de otra manera la juventud estaría expuesta. Los asiáticos van adelante de América Latina en educación e innovación, y aún más con respecto a Nicaragua, donde esta discusión a muchos les parecerá extraña y hasta trasnochada. Pero, esto puede que solo sea un reflejo de la pobreza histórica de nuestro liderazgo en este tema. Los requerimientos en entrenamiento en ciencias y matemáticas, especialmente, están a la hora del día, y es hasta recientemente que nos estamos comenzando a preocupar más por el problema de la calidad de la educación. Se requerirán igualmente herramientas y patrones de comportamiento como capacidad de trabajo en equipo, ética del trabajo, comunicación oral y escrita, técnicas para adquirir conocimiento, capacidades socioemocionales, técnicas y cognitivas, algo que apenas las comenzó a tocar Funides, y que cada vez más requieren las empresas. Con esto, simplemente damos ejemplos del esquema analítico, y señalamos algunos tópicos sobresalientes, pero la discusión no está agotada. Finalmente, la otra gran preocupación que los analistas de las megatendencias ven como desafío importante hacia el futuro, es la desigualdad en la región. La educación igualmente permanece como una de las principales herramientas para combatirla y si bien en Nicaragua hay avances en igualdad de género en acceso a la educación, la distribución de recursos en el sistema es relativamente anacrónica, y en materia de desigualdad de ingresos, estamos todavía mal, aún cuando mejor que América Latina, pero sin tener en el país suficiente competencia y escala como para cambiar sustancialmente privilegios significativos.