Me gustaría iniciar refiriéndome sobre la importancia que ha tenido la innovación para el desarrollo de los países y en verdad de la humanidad misma, porque ha permitido que las condiciones de vida de una persona de clase media hoy en el mundo sean significativamente mejores que las condiciones de vida en 1870. Según Índice Histórico de Desarrollo Humano, el desarrollo mostró una tendencia al alza entre 1870 y 2007, multiplicándose por seis, a un ritmo de 1,3 por 100 al año. La innovación es un elemento crucial en este desarrollo, y lo ha sido a lo largo de la historia de la humanidad.

Los elementos que contribuyeron a este cambio fueron los avances en salud y educación. Se difundieron mejores prácticas sanitarias en el mundo, y la educación empezó a generalizarse. Estos cambios vinieron de la mano de los avances tecnológicos, que fueron particularmente acelerados en este periodo de tiempo.

En su libro Sapiens, Una Breve Historia de la Humanidad, el profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalem Yuval Harari sostiene una tesis interesante: “ La revolución científica no ha sido una revolución del conocimiento, ha sido más bien y sobre todo una revolución de la ignorancia”. El mundo comenzó a cambiar, alrededor del año mil quinientos cuando la humanidad empezó a cuestionar lo que no sabía, a desafiar paradigmas y derribar dogmas. Fue en ese momento que la ciencia se volvió dinámica, adaptable e inquisitiva, lo que le permitió a la humanidad tener un mejor y más completo conocimiento sobre el mundo.

Es obvio que la ciencia como la conocemos hoy día no se desarrolló de repente, Harari identifica una serie de hitos que llevaron a este desarrollo vertiginoso de la producción del conocimiento que ha generado cambios como nunca en la historia.

El primero de estos hitos fue el poder controlar el fuego hace unos 300 mil años, lo que permitió cocinar e ingerir alimentos que no podían ser consumidos en su forma natural, como el trigo. Esto fue trascendental porque al poder cocer los alimentos, los seres humanos dejaron de invertir valiosas horas para cazar y recolectar alimentos. Este hito se relaciona con el aumento del tamaño del cerebro. El fuego sirvió como una herramienta de protección frente a los depredadores.

La invención de instrumentos como arcos y flechas, pedernales y barcos hace unos 70 mil o 30 mil años. Se atribuye este salto a una revolución del pensamiento cognitivo hasta lo que se conocía entonces.

La comunicación, la capacidad de transmitir nuevos comportamientos y adaptarnos a los mismos ha permitido la transmisión de conocimientos. La comunicación de ideas abstractas fue determinante según Harari en el desarrollo de la capacidad de los humanos de cooperar entre sí, lo que permitió que podamos hacer innovaciones más y más grandes a través del tiempo.

Esta revolución cognitiva también dio paso a que los seres humanos descubrieran y poblaran nuevos territorios. Gracias a esto nos convertimos en la única especie que ha poblado la totalidad del mundo, desde los hielos del norte a los desiertos de África.

La revolución agrícola, que inicia hace unos 10 mil años, modificó la forma de vivir de los seres humanos hasta entonces. Esta forma de vida se fue extendiendo de manera a lo largo del mundo a través de los siglos entre civilizaciones completamente diferentes y aisladas entre sí. Así empezaron a formarse ciudades e imperios, y la población mundial aumentó.

Fue también alrededor de ese tiempo que el hombre a través de la observación fue descubriendo como domesticar ciertos animales.

Con las preocupaciones por el clima y sus efectos en la agricultura, la humanidad empezó a preocuparse por el futuro.

Todo este proceso, tomó siglos y los avances iban sucediendo a pequeños pasos.

La escritura, que tomó unos cuantos miles de años más. Durante mucho tiempo, los seres humanos almacenaron la información en el cerebro, limitado y no permanente.

Cuando las actividades se volvieron más complejas, y empezó a ser necesario recordar montos cosechados cada vez más grandes, fue necesario crear sistemas para procesar la información. Los primeros vestigios de escritura antigua vienen de los sumerios, pero a lo largo del mundo fueron surgiendo distintas expresiones, formas de escritura, para almacenar información.

Harari sostiene que los imperios permitieron unir distintas culturas y creencias bajo un mismo orden político, y que también hicieron más fácil la difusión de la tecnología entre los territorios conquistados.

Estos hitos, entre otros, fueron determinantes para que alrededor del año 1,500 surgiera lo que conocemos como revolución científica, la cual cambió drásticamente al mundo.

La humanidad ha cambiado en los últimos 5 siglos más que en lo que había cambiado en toda su historia: la población humana se ha multiplicado por 14, la producción por 240 y el consumo de energía por 115.

En 1674 usando el microscopio que él mismo había construido van Leeuwenhoek observó por primera vez organismos unicelulares, abriendo así una etapa de descubrimientos que continúa hoy día, con las investigaciones del genoma humano. Gracias a estas observaciones científicas es que pudimos controlar epidemias que antes diezmaban poblaciones enteras por falta de antibióticos o vacunas.

La humanidad quiso además investigar sobre aspectos más globales, literalmente, como la comprobación de que la tierra era redonda con la exploración de Juan Sebastián Elcano de 1522. Quiso investigar la distancia entre la tierra y el sol, que motivó la exploración astronómica y botánica de James Cook y aprendió sobre el origen del hombre con la exploración de Darwin en el siglo XIX que fue instrumental en llevarlo a desarrollar años después la teoría de la evolución.

Estas exploraciones fueron los primeros proyectos de investigación científica financiados por el estado y aunque también tenían objetivos político militares, a estas exploraciones se les recuerda más por sus hallazgos científicos y del conocimiento del mundo que por sus legados políticos y de colonización.

Todos estos esfuerzos sucedieron porque el ser humano empezó a descubrir que podía usar la investigación científica para aumentar sus capacidades de cambiar el mundo, y por eso estas investigaciones se fueron convirtiendo sistemáticamente en más conocimiento. Resaltaba desde esa época inicial la importancia de la investigación interdisciplinaria, donde participaban astrónomos, matemáticos, biólogos. La investigación interdisciplinaria era tan relevante entonces como lo es ahora, tal como lo quiere enfatizar la UCA en el presente en el contexto de Nicaragua.

Ha sido por lo tanto la ignorancia y la conciencia de ser ignorante, la que llevo al ser humano a investigar. Podríamos decir que fue su interés por poder dar respuesta a inquietudes que no lograba explicar o comprender lo que desconocíamos hasta entonces. Por eso es que todavía seguimos investigando, para conocer mejor la realidad y sobre todo para resolver problemas, tantos sociales, económicos, físicos o de cualquier otra índole.

El ser humano también cuestionó preceptos que daba por ciertos. Por ejemplo, por siglos y muchas culturas, se consideraban los truenos y rayos un castigo divino, hasta que se empezó a cuestionar esa creencia y se demostró que era corriente eléctrica, con el famoso experimento de Franklin.

El desarrollo de las matemáticas, perfeccionada con la invención del cálculo diferencial utilizado por Newton fue otro hito muy relevante en el desarrollo científico. Las matemáticas permitieron expresar de manera clara y precisa relaciones físicas que gobernaban el universo. Luego el uso de las matemáticas se generalizó a todas las ciencias.

Sin la inversión de los gobiernos, empresas y fundaciones, el mundo que conocemos no sería el mismo. Por ejemplo, los conocimientos derivados del estudio de la física nuclear, a la cual los gobiernos destinaron recursos durante el siglo XX, hizo posible la construcción de las plantas de energía nuclear que existen en la actualidad. La investigación ha caminado de la mano de la experimentación y la observación, no solo en campo de la física, sino en medicina y ciencias sociales.

Fue así, por medio de la ciencia que el ser humano empezó a confiar en que podía incidir sobre su futuro. Y ¿ha donde ha llevado a la humanidad la investigación? Tenemos que reconocer que las grandes transformaciones económicas y sociales siempre han venido de la mano de la evolución del conocimiento. Por ejemplo, la revolución industrial fue en parte resultados del invento de la máquina de vapor, a lo que le siguió el barco a vapor, la locomotora y el telégrafo. La producción de la industria textil pasó a ser en masa con el invento de la máquina de hilar, la que ya podía ser impulsada por máquinas.

La transformación y dominio mecánico de la energía fue trascendental. Ciertamente, el ser humano ya sabía antes de la revolución industrial como usar distintas fuentes de energía: habían molinos de viento, usaban velas para navegar, pero no habían logrado convertir energía de un tipo en otro. Fue hasta la revolución industrial cuando lo logramos.

Esta revolución tuvo impactos en la sociedad: influyó en la migración del campo a la ciudad y en el surgimiento de nuevos modelos políticos y económicos.

Los cambios que produjo la revolución industrial en la primera etapa dieron paso a nuevas innovaciones en un segundo momento, que ayudaron en décadas posteriores a mejorar las condiciones de vida de la sociedad.

Los investigadores y científicos han contribuido a que la humanidad de paso cada vez más grandes. En el Siglo XX, durante y después de las dos guerras, se dieron grandes saltos en la innovación.
Posterior a la primera guerra mundial, surgieron rifles, bombas, submarinos, aviones de combate, gas venenoso, tanques, submarinos y ametralladoras y piezas de artillería. La investigación científica en este periodo tenía un propósito: ganar la guerra.

El papel de la ciencia fue mayor en la segunda guerra mundial. Se buscaba crear aviones más poderosos o bombas más letales, y de ahí nace la bomba atómica.

Pero la guerra no solo dio lugar a la investigación en armas, en esta época surgieron grandes descubrimientos. En Inglaterra, surgieron los primeros ordenadores, precursores de las computadoras, su propósito era descifrar las comunicaciones de los alemanes. A partir de ahí, se desarrolló la industria que conocemos hoy en día.

Pero no siempre la ciencia ha contribuido de manera positiva. El uso de la ciencia, en particular pseudoteorías de diferencias raciales, jugaron un papel importante en la formación del fascismo y el nacional socialismo, con las perturbadoras consecuencias que ya conocemos y una cruda enseñanza de que la ciencia y la investigación puede tener efectos reales en la vida de las personas.

La humanidad logró gracias a la innovación y la ciencia, hacer la vida más fácil y lograr cosas que se creían imposibles, como darle la vuelta al mundo en tan solo 2 días o viajar a la Luna.

El crecimiento económico experimentado durante la post guerra constituye uno de los episodios más sobresalientes en el desarrollo de la raza humana. A veces tenemos la tendencia de olvidarnos que en las últimas décadas, más personas han salido de la pobreza en la historia de la humanidad y que la esperanza de vida al nacer ha aumentado de una manera que nunca lo había hecho.

Por mucho tiempo, los economistas vieron los avances materiales como el resultado de la acumulación y crecimiento de los llamados factores de producción, como son la fuerza laboral y el capital. La experiencia de crecimiento de la post guerra llevó a cuestionar si el avance se explicaba únicamente por el crecimiento de los factores. Los datos no concordaban: en la década de los cincuenta y sesenta las economías de muchos países estaban creciendo a tasas muy elevadas, que no se explicaban por el aumento de capital. Fue entonces en 1956 cuando Robert Solow, el padre de la teoría del crecimiento económico, presentó la novedosa idea, en aquel tiempo, de que en adición al aumento de factores, el crecimiento lo impulsaba la tecnología y el conocimiento. Para 1961 Keneth Arrow presentó que además de la tecnología, el proceso productivo y la inversión en particular influenciaban directamente al aprendizaje, bajo el concepto de “aprender haciendo” (learning by doing). Siguiendo esta línea de pensamiento, muchos economistas refinaron por décadas esta noción de la importancia que tiene el aprendizaje en el desarrollo.

Muy recientemente, Joseph Stigltz y Bruce Greenwald publicaron su libro Creando la Sociedad del Aprendizaje en la que dicen “Crear una sociedad del aprendizaje debería ser uno de los principales objetivos de la política económica”. El aprendizaje, sostiene Stiglitz y Greenwald ayuda a cerrar brechas productivas, permitiéndole a las empresas y por extensión a las economías a moverse hacia buenas prácticas productivas. Por eso sostienen que es necesario cierta protección del mercado para proteger industrias en fases de nacimiento y de desarrollo.

Las sociedades del aprendizaje, dicen los autores, parecieran haber generado más beneficios a la humanidad que la acumulación misma de capital. Ponen por ejemplo el crecimiento relativamente modesto en los noventas de las ex repúblicas socialistas, algunas de las cuales tenían cierta industrialización inicial como Polonia y Bulgaria, versus otras naciones con menos capital inicial como España y Finlandia.

El problema del desarrollo es según estos autores, no enfrascarse en producir más y ser más rico, sino qué se puede hacer para generar estas sociedades del aprendizaje. Desafortunadamente, las reglas del mercado, que son las mejores para la producción de bienes y servicios, no lo son para la producción de conocimientos. Esto lo llegan a demostrar Stiglitz y Greenwald de manera convincente. El problema radica en lo que los economistas hemos llamado externalidades: generar una nueva tecnología no sólo beneficia a quien la desarrolla y la implementa, sino que tiende a generar un efecto positivo sobre la economía en su totalidad. El problema de la tecnología es que, a diferencia de otras externalidades, como la externalidad negativa de la contaminación ambiental que puede ser observada, las externalidades positivas de la tecnología son muy difusas, generales e incluso imperceptibles al inicio.

Un elemento adicional en la generación de la sociedad del conocimiento es que los países deben de saber muy bien el estado de su institucionalidad del conocimiento. Deben los países saber qué es lo que están aprendiendo y además como están aprendiendo a aprender.

La adopción de tecnologías, sobre todo en países como Nicaragua que no están en la frontera del conocimiento es una tarea compleja. Copiarse no se vale. De hecho ha quedado claro que la mera imitación ha llevado a fracasos. Todos los procesos de innovación han tenido un elemento local autóctono, que mezcla la adopción de buenas prácticas, la adopción de tecnologías al ambiente local, el involucramiento del sistema de educación formal existente en el país y el trabajo interdisciplinario. Veamos algunos ejemplos comenzando con Japón.

Hasta 1950 Japón no era un país desarrollado. Su PIB per cápita de apenas 1,900 dólares estaba al nivel de Panamá y solo un poco superior a nuestro país (1,600). Las empresas estaban en tan débil situación que la mismísima Toyota fue rescatada con fondos públicos en 1949. A partir de 1950 las cosas empiezan a mejorar, y el crecimiento durante la década de los 50 es alto, principalmente por la demanda proveniente de la guerra en Corea, pero no es sino hasta en la década de los 60 que Japón inicia en serio la transformación estructural de su economía.

Es más, hasta finales de los 50 los productos japoneses eran sinónimo de barato y baja calidad, a la vez que el principal producto de exportación era los productos de seda. Si los economistas japoneses se hubieran apegado a las ideas de Adam Smith y David Ricardo, Japón se hubiera especializado en la producción de seda, donde tenía las ventajas comparativas. En cambio decidieron importar tecnologías y ver como la adaptaban al entorno local. La transformación estructural inició en los 50 con la planeación de una política de industrialización intensiva, liderada por el Ministerio de Comercio Internacional e Industrial (MITI por sus siglas en inglés). Las políticas incluían financiamiento de largo plazo, subsidios por exportaciones, I & D, inversión y servicios públicos, además de medidas comerciales proteccionistas, entre muchas otras, en sectores escogidos y considerados claves.

El resultado de dicha política fue espectacular, con tasas de crecimiento de 8% per cápita por más de veinte años. Durante 1960 por ejemplo, Angus Maddison, estudioso histórico de los fenómenos económicos, documenta que el PIB crecía 1% al mes! Una de las innovaciones que fueron fundamentales a nivel de política de transformación estructural fue el establecimiento de consejos de deliberación de políticas en las industrias claves. Estos consejos funcionaban como enlace entre el sector público y privado, y estaban conformados no solamente por representantes de dichos sectores, sino también por observadores objetivos, muchos de ellos provenientes de la academia.

Fue así que Japón logró su largo período de altísimo crecimiento y hoy en día los productos japoneses son sinónimo de calidad y eficiencia a nivel mundial.

En Estados Unidos, el proceso de enlace entre el desarrollo económico y la investigación científica ha sido muy estrecho, lo cual perfectamente puede catalogarse como una política de transformación estructural, aunque con sus particularidades, dado el rol de Estados Unidos como líder en ciencia y tecnología, es decir este país en realidad mueve la frontera de la ciencia y tecnología mientras que los países en desarrollo tratan de llegar a este. Así, luego de la segunda guerra mundial, el enfoque de este país fue el de trasladar la investigación tecnológica de punta hacia su uso comercial. Lo anterior se logró a través de una amplia red de actores con alto nivel de conocimiento tecnológico, el cual incluía, entre otros, a la NASA, institutos de investigación, universidades, centros de pensamiento como RAND e industrias y agencias estatales del Pentágono.

En general, esta política de innovación ha sido bastante exitosa, dado que la mayoría de industrias en las que Estados Unidos tiene competitividad internacional han sido desarrolladas a través de fondeo público de I & D, como computadoras, semiconductores, aviación, internet, medicinas e ingeniería genética, entre otros.

El caso de Corea del Sur es probablemente el caso más dramático debido a que, aunque siguió una trayectoria de crecimiento similar a la de Japón, su tecnología inicial estaba mucho más retrasada. Similar al caso de Japón con la producción de seda, Corea tenía ventajas en la producción de arroz. Pero lo hacedores de políticas tampoco le hicieron caso a Smith ni a Ricardo. En términos educativos y científicos, como soporte fundamental de todo el desarrollo coreano se cimentaron 3 pilares: 1) el técnico y vocacional, 2) la educación en ciencia y tecnología y 3) los laboratorios del gobierno para I&D. Corea parte en su plan educativo elaborando una proyección de necesidades o demandas de capital humano por sectores y establecieron un plan para que esta demanda fuera satisfecha tanto a nivel técnico, superior y laboratorios. Es decir se pusieron a pensar como aprendían a aprender.

Para desarrollar la oferta de técnicos, se establecieron las escuelas secundarias técnicas, con énfasis en entrenamiento práctico y certificado, con especializaciones en las industrias que se iban desarrollando. Para conseguir profesores de calidad en estas secundarias, se enviaba a capacitarse a éstos a Japón y 8 profesores japoneses llegaron a Corea durante los primeros tres años del programa, para impartir las materias especializadas de mecanización, soldadura, fundición y tratamiento de calor. Este programa fue tan exitoso que los graduados de estas escuelas secundarias técnicas trabajaron en Oriente Medio. El segundo pilar educativo fue el de los ingenieros y científicos, y para ello el gobierno buscó mejorar la educación universitaria a través de la especialización.

Las universidades escogieron una especialización relacionada con el complejo industrial más cercano, y así invirtieron intensamente en ese campo, tanto a nivel teórico como práctico. Así, la Universidad de Busán, cerca del complejo de maquinaria de Changwan se especializó en mecánica.

Finalmente, con respecto a I & D, el gobierno estableció el Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología en 1966 y el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea en 1971, además de emitir la Ley de Promoción al desarrollo tecnológico. Estos tres pilares permitieron que la ciencia pura tuviera su adopción en actividades económicas concretas y de alto valor agregado que permitieron al ciudadano coreano avanzar de un PIB per cápita menor a la mitad del de Nicaragua (en torno a 600 dólares según Maddison) en 1950 a llegar a 25,000 dólares de 2010 a la fecha.

Veamos algunos casos de innovaciones tecnológica en América Latina. El cultivo de flores es uno de los casos de exportación más exitosos en Colombia. Este país es el segundo más grande exportador de flores frescas y esta actividad es una importante fuente de empleo y divisas para la nación. Todo comenzó en 1966 con una tesis de un estudiante de floricultura de la Universidad Estatal de Colorado, David Cheever, el cual era oriundo de la costa este de los Estados Unidos, donde era mayor la demanda y cultivo de flores pero los costos de producción habían subido vertiginosamente en las dos últimas décadas y existía entonces la necesidad de encontrar un lugar sustituto para el cultivo de flores. En su tesis, Cheever determina que Colombia era el mejor lugar del mundo para el cultivo de claveles basándose en condiciones climáticas, calidad de suelo, cercanía geográfica y costos de mano de obra. Este estudio entusiasmó a floricultores colombianos y a inversionistas norteamericanos y así se inició el proceso de innovación.

El mismo Cheever, junto con un horticultor llamado William Penn Montt y otros dos emprendedores e inversionistas californianos fundaron la empresa Floramérica en 1969. Floramérica introdujo en Colombia innovaciones claves en producción a gran escala con patrones e invernaderos, canales de distribución, adaptación a las demandas de Estados Unidos, y entrenamiento a sus trabajadores. Su éxito fue dramático. Ya para 1970 prácticamente englobaba todas las exportaciones de flores de Colombia. Probablemente, el mayor impacto de Floramérica fue su efecto demonstración y posterior difusión en el país. Así, para 1974 había 64 empesas y en la actualidad existen alrededor de 600, 500 de las cuales están en exportaciones, y la gran mayoría de ellas de capital colombiano. Esta expansión fue lógicamente producto de la altísima ganancia de la nueva actividad, estimada en la década de los 70 con un ROI de 700 por ciento! Desde luego que este desarrollo tuvo un apoyo fundamental de parte del Gobierno, principalmente a través de una institución llamada Proexport.

Ésta financió proyectos de refrigeración claves tanto en Miami como en los aviones de Avianca para el transporte de las flores y puso oficinas comerciales en Europa, Norte y Suramérica y Japón. Otro factor fundamental fue la cooperación y coordinación entre las diversas empresas colombianas, las que entendieron que se necesitaban unas a otras para eliminar las muchas barreras que existían y fueron surgiendo a medida que el sector se desarrollaba. Esto se logró a través de Asocolflores, la asociación colombiana de exportadores de flores que coloboró con la creación de conocimiento. Resulta extraordinario cómo una tesis fue capaz de iniciar un proceso innovador que siguió venciendo barreras de coordinación y logró generar en 2016 alrededor de 1,100 millones de dólares en exportaciones, es decir, solo en flores Colombia exportó la mitad de las exportaciones de bienes totales nicaragüenses (no incluye zona franca).

El desarrollo de la industria vinícola en Chile es otro caso interesante de revisar. El vino pasó de prácticamente cero exportaciones en 1980 a 1,845 millones de dólares en 2016. La historia vinícola de Chile se extiende hacia atrás hasta los tiempos de la colonia, no obstante, la calidad hasta 1980 era no apta para exportación a países desarrollados. En 1974 el gobierno removió una serie de prohibiciones y castigos al uso de uvas de viñedo para la producción de vino lo que abrió la oportunidad para la innovación. En este caso la idea comenzó en una universidad francesa, la Universidad de Dijón, donde Miguel Torres, estudiante de enología y vinicultura y cuya familia tenía varias inversiones vinícolas en España, fue convencido por un compañero de clases chileno de que el valle central de Chile era un excelente lugar para invertir. Miguel Torres, con la experiencia familiar y sus amplios estudios, introdujo una fundamental innovación, la cuba de acero inoxidable.

La fundación de este negocio contó con enólogos españoles de primera clase, lo cual también fue clave dado que éstos conocían el mercado internacional y así diseñaron el vino pensando en dichas características. El éxito de Miguel Torres atrajo imitadores y el principal fue Concha y Toro, empresa que eventualmente se convertiría en el líder de la industria en Chile. El tamaño del mercado era sin embargo lo suficientemente amplio como para permitir la entrada de muchas otras inversiones. Así, para 1995 había 65 exportadores y para 2005 dicha cifra se ubicaba en 330. Mucho del éxito inicial de la industria no requirió la intervención del Gobierno. Fueron suficientes el conocimiento técnico de Miguel Torres, y su red de marketing, además del poder económico de Concha y Toro como imitador del primero. Sin embargo, la posterior expansión y entrada de nuevas inversiones sí fue fomentada por políticas deliberadas del Gobierno, particularmente por la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) y la Agencia de Promoción de Exportaciones (ProChile) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

Así, gracias al fondeo de CORFO se fundaron los centros de desarrollo empresarial ChileVid y la Asociación de Viñas de Chile, los cuales se unieron y ahora son “Vinos de Chile”, han proveído de diversos bienes públicos a sus miembros, principalmente en la organización de ferias, información de mercado y transferencia tecnológica. CORFO también fundó una empresa llamada VINNOVA cuyas actividades incluyen la investigación sobre los gustos del consumidor y la forma de mejorar la calidad de los vinos chilenos.

Un caso más que tiene que ver con una intervención directa del Gobierno y el trabajo interdisciplinario es la creación de la producción de Soya en Brasil. Este país sudamericano es hoy en día el mayor exportador de soya y sus exportaciones fueron de 21 mil millones de dólares en 2015. Semejante éxito tuvo su origen en la década de los 70 y fue al inicio un esfuerzo meramente gubernamental. En esta década, el gobierno brasileño buscaba expandir la producción agrícola y alcanzar la autosuficiencia en productos alimenticios. El objetivo era darle algún tipo de uso a las sabanas brasileñas, llamadas cerrados.

El problema era que los suelos de las sabanas son de mala calidad y las lluvias eran irregulares. Sin embargo, dos factores fundamentales elevaron la potencial rentabilidad de estas tierras y de la soya: el aumento mundial de los precios de granos, incluyendo la soya en 1973 y la fundación de EMBRAPA, la agencia federal brasileña para la investigación agrícola. Fue así que se inició un proceso de experimentación de cultivo de soya en las sabanas por parte de agricultores que tenían experiencia en dicho cultivo pero en la parte sur de Brasil donde el clima era favorable a la soya. Las primeras experimentaciones fueron un fracaso y los agricultores pusieron presión sobre el gobierno para el desarrollo de variedades de soya que pudieran servir para las sabanas.

EMBRAPA logró precisamente eso. EMBRAPA por ejemplo tenía una división llamada SOJA con la misión de tropicalizar la soya, y otra llamada CERRADOS con el objetivo de desarrollar mejores técnicas de manejo de suelos para hacer la agricultura rentable en la zona de la sabana. Las variedades de soya desarrolladas por EMBRAPA son hasta el día de hoy más productivas que las variedades utilizadas en Estados Unidos. La producción de soya aumentó 10 veces entre 1970 y1980. Para la década de los 80s Brasil se había vuelto el segundo mayor exportador del mundo y con un porcentaje del mercado mundial de 18.7%. Más aún, este éxito de la soya se esparció por toda la economía, desarrollándose nuevas actividades relacionadas a esta, como la producción de aceites vegetales, fertilizantes, semillas, productos químicos, maquinaria, alimentos animales, producción de aves y cerdos, y servicios de transporte y de almacenamiento.

Es una lástima que la amistad existente entre los Gobiernos de Nicaragua y Brasil no haya producido ningún tipo de intercambio tecnológico de importancia entre los dos países.
Por motivos de tiempo me he concentrado en ejemplos que están más cerca delas cosas que FUNIDES investiga: la transformación estructural de la economía hacia nuevas industrias y cadenas de valor. Es obvio que se pueden presentar otros ejemplos relacionados con la geografía, el cambio climático, la migración, el mercado laboral, la equidad de género y las transformaciones político institucionales que han surgido de la investigación científica. Esto sin embargo daría material para otra ponencia.

Nicaragua tiene que aprender de estas experiencias, y embarcarse en su propio proceso de búsqueda de soluciones a sus múltiples problemas económicos, sociales, ambientales e institucionales. Una tarea relevante en lo económico es la búsqueda de la transformación estructural. Nuestro país en la actualidad está creciendo a una tasa cercana al 5% y sin embargo los productos que nos caracterizan como país son muy básicos y están sujetos al vaivén de los precios internacionales al ser materias primas. Nicaragua necesita más que crecimiento económico. Nicaragua necesita de un aumento en la cantidad y calidad de productos y servicios que elabora y exporta y que éstos sean más complejos, lo cual trae implícito un mayor valor agregado y aumento en la ganancia económica. FUNIDES precisamente tiene en su agenda de investigación el descubrir en qué productos y servicios nuestro país debería de diversificarse tanto a corto como mediano plazo, y cómo, al igual que los ejemplos mencionados sobre las flores, el vino y la soya, lograr que su descubrimiento y adopción sean un éxito.

Es claro que Nicaragua debe ordenar claramente su sistema de investigación y evaluarlo a la luz de la necesidad de resolver nuestros principales problemas. Como lo sostienen Stiglitz y Greenwald, es crucial conocer como estamos aprendiendo a aprender. Más que un juego de palabras, conocer como estamos aprendiendo a aprender implica una evaluación de todo el sistema de generación de conocimiento del país y si lo estamos poniendo en el mejor uso posible. Quizá el problema de Nicaragua ya no sea buscar que hacer, al fin de cuentas hemos escrito suficientes planes de desarrollo y políticas. El problema quizá radica en una falta de coordinación para poner estas cosas en una agenda e implementarlas.

Es importante asimismo que los investigadores estemos conscientes del entorno político y económico que nos rodea. Sólo así sabrá si lo que se está investigando podrá algún día traducirse en una acción de política económica o social, o la introducción de un nuevo medicamento al mercado, o la reducción de la violencia de género por ejemplo. No es que se deba de limitar la investigación por esos factores, es más bien tenerlos en cuenta para para que la investigación sea más significativa y relevante.

Al ordenar bien las prioridades de investigación en el país se deben de tomar en cuenta hacia donde se está moviendo el mundo. Según Alec Ross, en las próximas décadas, la investigación y sus aplicaciones al mundo cotidiano van a estar centradas en 4 grandes áreas:
La biotecnología y la aplicación del conocimiento genético en la cura y atención de enfermedades crónicas como el cáncer y el alzhéimer.

La robótica y cómo las máquinas van a ir reemplazando el trabajo de personas en actividades cotidianas e incluso en la provisión de servicios, como los call centers que tanto han crecido en el Nicaragua.

La importancia de la escritura de códigos computacionales para crear app y resolver cualquier tipo de problemas. Estos avances de software han tenido un profundo impacto en el desarrollo de servicios de salud, educación, servicios comerciales y bancarios en países en desarrollo.
La importancia de procesar datos. Tal como la tierra impulsó la revolución agrícola y el acero y el vapor la revolución industrial, esta nueva revolución viene impulsada por el acceso y el procesamiento de datos. Cada minuto se envían 204 millones de emails en el mundo.

Estas grandes áreas dan suficiente para pensar que deberíamos ir haciendo en Nicaragua para montarnos en esta nueva revolución. No deberíamos de asumir que estas tendencias no nos van afectar.

Ross es contundente al afirmar que “al contrario de la última ola de innovación global basada en tecnologías digitales que redujo la pobreza significativamente, la nueva ola será un desafío para la clase media en todo el mundo, amenazándolos con regresar a la pobreza”.

Esto es así porque los cambios tecnológicos podrán traer pérdidas de empleo: se calcula que un 47 por ciento de los empleos están en peligro de perderse por la robotización. Las nuevas tecnologías podrían además servir para fraudes electrónicos, hackeo y más ansiedades en las redes sociales. Los avances tecnológicos venideros que mejoren la calidad de vida podrían tener un efecto importante en la desigualdad, al poner en ventajas a aquellos que puedan pagarlos o podrían exacerbar las diferencias de género si aún persisten discriminaciones a las mujeres.

Felicito a la UCA por continuar con esta jornada científica un año más. La presentación de investigaciones en distintas áreas reflejan claramente como ésta institución jesuita persigue la solución de problemas fundamentales para el bienestar del país. Con mucha satisfacción vemos como la UCA y este congreso científico en particular, está abordando temas que nosotros hemos también venido desarrollando. Desde hace un año y medio, la FUNIDES incursionó en el abordaje de temas ambientales como son los servicios ecosistémicos y los respectivos pagos de usuarios que se benefician de ellos, así como la identificación de herramientas de adaptación al cambio climático. Todos estos temas se abordarán el día de hoy.

También hemos analizado el papel económico que juega la minería a nivel de municipios, tema que también será abordado hoy desde la perspectiva de la movilización campesina. Nos complace mucho ver que como parte de la agenda se ha incluido el análisis del desajuste de calificaciones en los call centers, una investigación que FUNIDES ha auspiciado directamente como parte de la iniciativa “Talent Cloud”. Igualmente nos complace ver dos investigaciones sobre el acceso a la tierra por la vía de la compra y otra investigación de mercados de tierras, temas abordados por nuestra organización y que fue objeto de mi propia tesis doctoral.

Compartimos con la UCA la prioridad que supone el análisis de los temas de género, en particular la discriminación y la falta de igualdad de oportunidades laborales y salariales, tema ampliamente abordado por nuestro equipo del área social. Estas investigaciones presentaran una perspectiva complementaria e incluso podrán ser opuesta a las nuestras, lo más importante al fin es que los temas se investiguen, se exploren soluciones y se fomente un verdadero diálogo de contraste de ideas que permita identificar las mejores soluciones a los problemas, que ese sí es el objetivo común que debemos perseguir todos los investigadores. En FUNIDES valoramos mucho la investigación que ustedes están haciendo, los felicitamos y exhortamos a que la continúen realizando y que la expandan. Insto finalmente a la universidad a potenciar y preservar estos espacios de intercambio de conocimiento.
Muchas gracias.