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Transformación productiva: Nuevas oportunidades para Nicaragua

Nicaragua ha sido considerada por muchos años como un país de tradición agrícola, sin embargo, el aporte agropecuario a la economía nacional no ha sido suficiente para que el país alcance el nivel de ingreso per cápita de los países centroamericanos. Es más, empíricamente no existe país que haya alcanzado y mantenido altas tasas de crecimiento económico apoyándose solamente en el sector agropecuario.

Tomando en cuenta esta premisa es que la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, FUNIDES, ha estimado que Nicaragua debería implementar una transformación productiva que le permita descubrir nuevas oportunidades que garanticen altas tasas de crecimiento económico a mediano y largo plazo, tal como lo han hecho países como Costa Rica y Guatemala.

FUNIDES ha estimado que el país crecería 4.6 por ciento tanto en 2017 como 2018. No obstante, el PIB per cápita del país es el más bajo de la región y con las mencionadas proyecciones de crecimiento, no se vislumbra un acercamiento a los niveles de ingreso de los países vecinos. Así, manteniendo el crecimiento reciente de 4.8 por ciento, Nicaragua en diez años apenas igualaría el PIB per cápita actual de Guatemala, pero para ese entonces, este último habría crecido lo suficiente como para mantener la brecha de ingreso con respecto a nuestro país, el que seguiría a la saga en la región.

El crecimiento actual no es suficiente para salir de ser país de ingreso bajos-medios. Según estimaciones de FUNIDES, de mantener el crecimiento de 4.8 por ciento anual, Nicaragua caería en la trampa del ingreso medio, pues al cabo de 28 años su ingreso per cápita estaría en torno a US$5,750 de 1990 en paridad de poder de compra, menor al umbral de US$7,250 que define a los países de ingreso alto-medio. En cambio, si Nicaragua viviera la transformación productiva que tiene, por ejemplo, Guatemala, el crecimiento del país se elevaría a 7.7 por ciento anual y se pasaría al ingreso alto–medio en 19 años, por lo que el país evitaría caer en la trampa de ingreso medio.

Pero ¿qué se puede hacer para que Nicaragua mantenga una tasa de crecimiento mayor a 4.8 por ciento y de manera sostenible? Primero es importante definir el significado de desarrollo económico. El economista Jesús Felipe del Banco de Desarrollo de Asia menciona que la diferencia entre las economías modernas y no modernas es que las primeras están constituidas por una gran cantidad de bienes y servicios, lo que las vuelve complejas. Es entonces el incremento en diversificación el aspecto más sobresaliente y relevante del desarrollo económico. Desde ese punto de vista, el concepto de desarrollo económico no es nada más que el mismo proceso de transformación productiva, entendido este último como el conjunto de tres elementos: primero, la diversificación de la economía; segundo, el aumento en la sofisticación de sus productos y servicios; y tercero, la migración de recursos hacia actividades de mayor productividad en la economía.